Riads, jardines, baños turcos, todo en Fez encarna el bienestar elevado al rango del arte de vivir. Hoy en día, todos los grandes hoteles disponen de su propio spa o de su centro de puesta a punto. Lujo y confort  se combinan a la perfección a la tradición y al arte de vivir marroquís.

El hammam o baño turco : Podrá gozar de los placeres del baño turco en cualquier lugar. Lugar de descanso y de encuentro, es una verdadera institución en Marruecos. A menudo está ricamente decorado y en él reina un ambiente relajante. Engomado al jabón negro, cubrimiento de henné o de ghassoul, masaje con aceites esenciales forman parte de los tratamientos propuestos.

Termalismo : Fez se distingue por su proximidad de la famosa estación termal de Moulay Yacoub, situada junto al pueblo del mismo nombre. El centro es conocido por la calidad de sus aguas sulfurosas. Varios productos naturales de reconocida calidad son la base de sus tratamientos.

Situada a unos quince kilómetros de la ciudad imperial de Fez, la fuente de Sidi Harazem ya era conocida por los Romanos. Según la leyenda, se llamaba “Khalouan”, lo que significa remanso de paz, que permite retirarse para meditar a la manera sufí de Sidi Harazem, filosofo, viajero y reconocido lingüista.

Según se cuanta, Sidi Harazem habría sido el heredero de una gran fortuna que habría cedido a los pobres. Es en su honor que esta fuente que brota desde más de 100 metros de profundidad lleva ese nombre. Más tarde, el sultán merinida Abou Hassan Ali edifico allí unas termas cuyos vestigios siguen en pie.